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Todas las cartas a mis padres hermanos y amigos

06/12/2007 GMT 1

En algun lugar por Francia

losquieroviejoseba @ 15:15

Dignidad. Porque somos un país de cobardes...

Fernando Trapero (desaramdo)fue tiroteado junto a su compañero Raúl
Centeno por tres etarras a la salida de una cafetería de Capbreton.

"Mírame a los ojos, Cabrón

Debe ser duro levantarse ese día, después de tantos años de sufrir y
tragar en silencio, de repetirse una y mil veces "porqué me han hecho
esto", "porqué mi hermano".

Es un trámite que se puede uno saltar, no tienes porqué ir, total para
qué... pero vas, vas porque quieres ver la cara y mirar a los ojos al
que te hizo esto, al que destrozó a tu familia y destrozó tu vida,
quieres ver si ese gudari tan valiente es capaz también de sostenerte
la mirada, aunque ya sabes que la respuesta es no.

Y vas, claro que vas, vas con los tuyos, te vistes y desayunas en
silencio, ese día nadie dice nada, todos saben que lo que llegará a
las diez no es un plato de buen gusto.

En la puerta de la Audiencia Nacional, hay un grupo de apoyo al
valiente gudari, alguno con txapela para que se le vea bien, para que
veamos todos que está cómodo en Madrid.

Pero también hay gente que te quiere y que ha venido para apoyarte en
este mal trago. Un policía te pregunta que a dónde vas y tu le
contestas con voz alta y clara, para que te oiga el de la txapela,
para que no haya dudas: "Voy al juicio por el asesinato de mi hermano,
de Fernando Buesa".

Una vez dentro, empieza el penúltimo capitulo de esta novela negra. La
justicia ha hecho su trabajo, la policía ha capturado a los que
mataron a tu hermano y al escolta que tenía tu hermano para poder
vivir en donde los representantes que elige el pueblo necesitan ir con
escolta, aunque ese día no le sirvió de nada.

Los capturaron a los tres. Y tuvieron un abogado para presenciar los
interrogatorios, aunque alguno no hacía falta ni preguntarle pues ya
había declarado todo en el furgón, antes de llegar a la comisaría. Y
también tuvieron un médico para garantizar su seguridad. Abogado y
medico de oficio para los que declaran ser torturados también de
oficio. Ahora han sido traídos aquí para ser juzgados con todas las
garantías del estado de derecho, y es de esperar que de aquí irán a
prisión unos años, no muchos para lo que hicieron. Estarán seguros y
vivirán bien, nadie les tocará un pelo, el estado de derecho velará
por ellos.

El valiente gudari declara en vascuence que no piensa decir nada, y el
intérprete que le ha puesto el estado de derecho lo traduce.

Entonces viene el turno de los testigos, empezando por los otros dos
verdugos de tu hermano, estos no necesitan interprete, hablan
castellano. No se acuerdan de casi nada, ni siquiera de las
instrucciones que tenían de ponerse de acuerdo en lo poco que dicen, y
se contradicen cuando hablan de "la acción", cuando hablan de quién
les ordenó cometer "la acción", cuando hablan de los preparativos, de
los seguimientos, de los explosivos, de las decisiones que tomaron
para "la acción", como quien decide preparar una barbacoa en el campo
con los amigos. De lo único que se acuerdan es de las presiones y de
las torturas que dicen que sufrieron, al menos en eso si que son
capaces de ponerse de acuerdo. Y salen de la sala sin mirar al otro
valiente gudari.

Luego, detrás de una cortina, declaran los policías que levantaron
acta del escenario del horror, y es duro escucharles hablar de lo
lejos que puede volar un cuerpo humano. Y declaran los policías que
detuvieron a los tres valientes gudaris, y los que encontraron en su
piso las listas de los condenados a muerte y la dinamita y las
pistolas con las que de verdad saben expresarse bien estos valientes
gudaris, mucho mejor que aquí en la sala, y ese idioma lo entiende
todo el mundo, sin necesidad de traducción simultánea.

También declara el ertzaina que libró la escolta de tu hermano esa
semana y está aquí para contarlo, no le vemos la cara, pero nos la
imaginamos, los valientes gudaris mataron a su amigo Jorge.

Y cuando por fin se acaba, sales a la calle y allí está el de la
txapela con su grupo, se sienten seguros en Madrid, saben que el
estado de derecho les ampara, como ampara a los valientes gudaris, y
te miran, pero no te sostienen la mirada.

Supongo, Mikel, que el aire frío y límpio te reconforta, y aunque no
te sientes bien, te sientes mejor que al entrar."

--
Marta mailto:aristidova@gmail.com
Bravo Marta para tener en cuenta

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