Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Todas las cartas a mis padres hermanos y amigos

Archivo: Junio 2007

20/06/2007 GMT 1

Los Hijos y los padres

losquieroviejoseba @ 17:12

Amado Hijo:

El día que me veas viejo o que ya no sea el mismo: por favor, ten paciencia

y compréndeme.Cuando sin querer derrame comida sobre mi camisa y olvide cómo

atarme mis zapatos, tenme paciencia; recuerda las horas que pasé enseñándote a

hacer las mismas cosas.
Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra

como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño, para que te

durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los

ojitos.
Cuando estemos reunidos y sin querer, no contenga mis necesidades, no te

averguences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo

controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niño te ayudé y estuve pacientemente a tu

lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello.
Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para

hacer más agradable y divertido tu aseo.
Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no

podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no

lastimarme con tu sonrisa burlona.
Acuérdate que fui yo quien te enseñó tantas cosas. Comer, vestirte y cómo enfrentar

la vida tan bien como lo haces, son producto de mi amor, esfuerzo y perseverancia.
Cuando en algún momento, mientras conversamos, me olvide de qué estamos

hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no

puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo

único que quería era estar contigo y compartir ese momento.
Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Se cuánto puedo y cuándo no debo.
También comprende que con el tiempo, ya no tengo tantos dientes para morder, ni

gusto para saborear.
Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para andar. . .
dame tu mano tierna para apoyarme, como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con

tus débiles piernitas.
Por último, cuando algun día me oigas decir que ya no tengo demasiadas fuerzas para

vivir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño

o cuanto te ame.
Trata de comprender la diferencia entre vivir y estar "sobreviviendo".
Qquise y quiero lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer
Piensa entonces que, con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para

ti otra ruta, en otro tiempo, pero siempre contigo.
No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Desde tu corazón

compréndeme y apóyame como lo hice cuando tu empezaste a vivir.
De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a

transitar el mio. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con

el inmenso amor siempre tendre por ti.

A T E N T A M E N T E
Tu Viejo!!!

11/06/2007 GMT 1

Un error perfecto

losquieroviejoseba @ 15:18

Mi abuelo amaba la vida - especialmente cuando podía hacerle una broma a alguien.
Hasta que un frío domingo en Chicago, mi abuelo pensó que Dios le había jugado una broma. Entonces no le causó mucha gracia. Él era carpintero.

Ese día particularmente él había estado en la Iglesia haciendo unos baúles de madera para la ropa y otros artículos que enviarían a un orfelinato a China.Cuando regresaba a su casa, metió la mano al bolsillo de su camisa parasacar sus lentes, pero no estaban ahí. Él estaba seguro de haberlos puesto ahí esa mañana, así fue se regresó a la Iglesia. Los buscó, pero no los encontró.

Entonces se dio cuenta de que los lentes se habían caído del bolsillo de su camisa, sin él darse cuenta, mientras trabajaba en los baúles que ya había cerrado y empacado. ¡Sus nuevos lentes iban camino a China!. La Gran Depresión estaba en su apogeo y mi abuelo tenia 6 hijos.
Él había gastado 20 dólares en esos lentes. "No es justo" le dijo a Dios mientras manejaba frustrado de regreso a su casa. "Yo he hecho una obra buena donando mi tiempo y dinero y ahora esto".

Varios meses después, el Director del orfelinato estaba de visita en Estados Unidos. Quería visitar todas las Iglesias que lo habían ayudado cuando estaba en China, así que llegó un domingo en la noche a la pequeña Iglesia a donde asistía mi abuelo en Chicago. Mi abuelo y su familia estaban sentados entre los fieles, como de costumbre.

El misionero empezó por agradecer a la gente por su bondad al apoyar al orfelinato con sus donaciones. "Pero más que nada", dijo "Debo agradecerles por los lentes que mandaron. Verán, los comunistas habían entrado al orfelinato, destruyendo todo lo que teníamos, incluyendo mis lentes. ¡Estaba desesperado! Aún y cuando tuviera el dinero para comprar otros, no había donde. Además de no poder ver bien, todos los días tenia fuertes dolores de cabeza, así que mis compañeros y yo estuvimos pidiendo mucho a Dios por esto. Entonces llegaron sus donaciones.

Cuando mis compañeros sacaron todo, encontraron unos lentes encima de una de las cajas". El misionero hizo una larga pausa, como permitiendo que todos digirieran sus palabras. Luego, aún maravillado, continuó: "Amigos, cuando me puse los lentes, eran como si los hubieran mandado hacer justo para mí!,
¡Quiero agradecerles por ser parte de esto!".

Toda las personas escucharon, y estaban contentos por los lentes milagrosos. Pero el misionero debió haberse confundido de Iglesia, pensaron. No había ningunos lentes en la
lista de productos que habían enviado a China.

Pero sentado atrás en silencio, con lágrimas en sus ojos, un carpintero ordinario se daba cuenta de que el Carpintero Maestro lo había utilizado de una manera extraordinaria.
Cheryl Walterman Stewart

La obra de Dios no la hacen personas extraordinarias, sino personas ordinarias que están comprometidas con Él. Puede que digamos a Dios: «No soy nada, no tengo dones, muchas veces fracaso miserablemente. ¿En verdad quieres usarme?»
Cuando preguntamos: «¿Desea Dios usarme realmente?», la respuesta es clara. Dios escoge a «lo débil del mundo para avergonzar a lo fuerte» (1 Co. 1:27).

Dios ha estado usando personas ordinarias como tú y como yo durante miles de años. ¿Por qué habría de detenerse ahora?

SE BUSCAN: PERSONAS ORDINARIAS PARA HACER UNA OBRA EXTRAORDINARIA.
(Comentario Nuestro Pan Diario)

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis